El saturnismo

sábado, 4 de octubre de 2008


El saturnismo, una enfermedad causada por envenenamiento de plomo, que provoca serios trastornos mentales, incluso la muerte, se llama así por las saturnales romanas, fiestas en honor a Saturno en las que se consumían grandes cantidades de vino, ya que el vino se conservaba en ánforas recubiertas con plomo en sus paredes interiores para hacerlas estancas.

Se achaca al saturnismo crónico el comportamiento de emperadores como Calígula, Claudio o Nerón, debido a la gran afición a la bebida que tenían.

Se calcula que el consumo medio de vino en la antigua Roma era de entre uno y cinco litros de vino por persona y día. Sólo en el banquete triunfal del general romano Lúpulo (90 a.C.) se consumieron en la ciudad de Roma cuatro millones de litros.

La Dama de la máscara

miércoles, 1 de octubre de 2008


Arqueólogos peruanos han descubierto en Lima los restos funerarios intactos de
una mujer con máscara de la cultura wari, de unos 1.300 años de antigüedad. El hallazgo se realizó a comienzos de agosto en la conocida pirámide Huaca Pucllana. Los miembros de la cultura preinca de los waris enterraban a sus muertos dentro de fardos confeccionados de sogas de fibra vegetal que rellenaban con hojas para proteger el cuerpo. Cuando el fallecido pertenecía a la nobleza, solía cubrirse el rostro con bellas máscaras funerarias como la de esta dama momificada, que destaca por sus ojos azules. Además, junto a los restos momificados se han hallado ofrendas e instrumentales textiles como una tejedora que confirman que se trataba de una mujer. La “Dama de la máscara”, como ha sido bautizada, se encontraba junto a otras dos momias adultas. También se han identificado los restos de un niño, algo habitual teniendo en cuenta que eran ofrendados para acompañar a los adultos en su camino hacia la otra vida. (Extraído de Muy Interesante)

¿Cómo rendían homenaje a la emperatriz china Wu Chao?

lunes, 29 de septiembre de 2008


En el libro histórico The Cradle of Erotica –La cuna de la érotica, de Allen Edwardes y Robert Masters– se relata cómo esta dama china del siglo VII obligaba a que todo dignatario masculino que la visitara le realizara un cunnilingus. Previo paso a esta felación femenina, la agasajada pedía a sus visitas que se lavaran la boca. Es difícil cotejar la verosimilitud de esta historia y es posible que sus contemporáneos la inventaran debido a la extrema lujuria que caracterizó la vida de Wu Chao. En el año 665, y empleando como arma el asesinato, logró pasar de concubina de Kao-tsung a emperatriz de la dinastía T’ang. Cuando el monarca falleció, se hizo oficialmente con el poder y gobernó China con mano férrea. Sus amantes se contaron por centenares y es célebre su último favorito, Chang Ch’ang-tsung, que cumplió con sus “deberes” con la Emperatriz cuando ésta había cumplido ya 70 años.

(Extraído de la revista Muy Interesante)

Desmontando al marqués

lunes, 22 de septiembre de 2008


"¿Por qué se ha interrumpido el baile?", preguntó María Cristina de Habsburgo (en la imagen) a su camarera mayor cuando un estruendo obligó a suspender un vals durante la fiesta de presentación en sociedad de sus hijas, las infantas María de las Mercedes y María Teresa. "Nada majestad -contestó la sirvienta-. Sólo que el marqués de Villalobar se ha desmontado sobre el parquet." La respuesta era literal. El marqués, un hombre muy presumido, había dejado esparcidas sobre la pista de baile su pierna y dentadura postizas, el peluquín y las alzas de los botines con las que pretendía disimular su baja estatura.

(Historia y vida nº 464)

Anorexia en la Edad Media

sábado, 20 de septiembre de 2008


Desde la Edad Media existen antecedentes sobre la anorexia,
ya que las monjas seguidoras de San Jerónimo se imponían un ayuno voluntario hasta estar tan delgadas que perdían su menstruación. El ayuno era un medio para que el espíritu triunfara y no la carne. Estar sin comer era considerado como un signo de santidad.También la Princesa Margarita de Hungría murió de inanición intencionada. Un ejemplo histórico adicional, una monja carmelita que solo comió hostia de la Eucaristía durante 7 años.

El primer caso de anorexia se dio en Catalina de Siena (la mujer central en la imagen). Con 26 años su idea de dedicar su vida a Dios chocaron con los planes de su padre de casarla. Esta situación la llevó a encerrarse en su habitación a maltratarse no comiendo consiguiendo ingresar al final en la orden de las dominicas, pero con la mitad de peso.

El prestigio de Catalina de Siena se extendió rápidamente y tras su muerte, a los 28 años, contaba con muchas seguidoras religiosas.

A esta anorexia sufrida por el seguimiento a Dios se la denominó “Anorexia Santa”.


Disculpas generales para mis lectores


Después de un año muy ajetreado en mi vida, vuelvo a estar aquí con más ganas que nunca. Quería pedir perdón a todas esas personas que insistían que siguiese y actualizase el blog, pero el año ha sido duro y estaba algo cansada hasta para entrar por aquí. Así que espero que la renovación del blog os guste y participéis como haciais antaño, porque sois vosotros, lectores, los que me motivais a seguir adelante con mi diario de historiadora.
Sin más dilación, adentrémonos de nuevo en el pasado, descubriendo nuevas anécdotas cada día.

Gracias por vuestra comprensión y fidelidad.

Un amor desgraciado: Eloísa y Abelardo

lunes, 12 de noviembre de 2007

Pues bien, voy a dejar de subir artículos chiquititos con poca sustancia. A partir de hoy intentaré escribir textos todavía más curiosos, más sentimentales, divertidos, próximos a nosotros aunque lejanos a la vez. Así pues, empiezo con una historia real que me contaron en la carrera y que me conmovió. Espero que os guste igual que a mi.

Abelardo nació en 1079 en Palais, Alta Bretaña, una aldea próxima a Nantes. Siendo muy joven, fue destinado a la carrera militar, que luego abandonó por su pasión por el estudio. Cultivó todos los saberes de su tiempo, incluyendo la música y el canto. Y fue por el estudio que renunció tanto a su herencia como a su primogenitura. Abelardo, inteligente y tolerante, fue paradójicamente asceta o sensual, según los vaivenes de su corazón. A los 20 años, Abelardo se marchó a París, dedicándose a la filosofía.

Eloísa, era una bella joven de talento excepcional, sobrina de Fulberto, canónigo de París. Había nacido en 1101 y tenía entonces 17 años. Abelardo, que vivía en casa de Fulberto, sedujo a Elosía bajo el pretexto de cultivar su formación filósofica: “inflamado de amor, busque ocasión de acercarme a Eloísa y en consecuencia, tracé mi plan.”, decía Abelardo en una epístola dirigida a uno de sus amigos.

Cuando Eloísa quedó embarazada, Abelardo decidió raptarla para conducirla a Bretaña. Allí dio a luz un niño, en la casa de la hermana de su amante. Pero cuando Abelardo regresó a París, Fulberto lo esperaba para ejecutar su venganza: sus emisarios mutilarían sin más al seductor de su sobrina.

Eloísa, sin otra alternativa, tomaría los hábitos en el convento de Argenteuil y Abelardo, ingresaría en el convento de Saint-Denis. Aunque éste, más adelante, abandonaría el claustro para dedicarse nuevamente a la enseñanza y al debate filosófico, aumentando su fama y con ella, la cantidad de seguidores y adversarios.

Abelardo, como consecuencia de sus ideas y discusiones teológicas, fue rechazado por los monjes de Saint-Denis, por lo que se retiró a la diósesis de Troyes donde se comprometió con una vida austera y rigurosa. Allí fundó el oratorio al Paracleto o Espíritu Santo Consolador, del que más tarde Eloísa fuera abadesa.

Durante el Concilio de Sens, en 1140, San Bernando venció a Abelardo en una discusión pública. En consecuencia, fue condenado a cárcel perpetua (sentencia que luego fue conmutada por la clausura en un monasterio). Sin embargo, años después, el abad de Cluny, Pedro el Venerable, logró reconciliar a Bernardo y Abelardo.

Abelardo murió en la abadía de San Marcelo, en Chalons-sur-Saone, el 21 de abril de 1142. Tenía por entonces 63 años. En sus últimos años, había abandonado sus ideas heréticas, rechazando el arrianismo y el sabelianismo. Eloísa, reclamó su cuerpo.

Elosía murió en 1163, pero recién en 1808 los restos de ambos amantes fueron depositados juntos en el Museo de monumentos franceses de París. Finalmente en 1817, ambos fueron depositados en una misma tumba, en el cementerio del Pere Lachaise, de la misma capital. Abelardo y Eloisa, aunque abocados al debate filosófico el uno, o la vida monástica la otra, nunca dejaron de amarse apasionadamente, pensando sin más, el uno en el otro. No pudieron morir juntos, pero protagonizaron la terrible desdicha de un amor imposible que si bien no les dio la felicidad de vivir uno cerca del otro, si les dio la de haberse sabido amar.

Bueno, ésta es la historia. Ciertamente, explicada así no se siente la pasión y la desgracia que vivieron los enamorados. Os recomiendo la lectura de las cartas, por las que conocemos su historia de amor actualmente. Cartas llenas de amor, ternura, sufrimiento, pasión, tristeza, amargura...