lunes, 6 de abril de 2009
Escandinavia, de los países nórdicos, que vivió entre los años 789 y 1100. Fueron descendientes de un pueblo de origen germánico que se estableció en la península escandinava hacia el año 2000 a.C.Actualmente es imposible descifrar su escritura, que por cierto, tiene un parecido asombroso con la lengua íbera.
Las crónicas hablan de ellos como personajes temibles. Atacaban sobretodo monasterios, con el fin de coger las riquezas que podrían intercambiar por productos que a ellos les interesase. Sus ataques eran rápidos, dejaban a pocos títeres con cabeza y solían secuestrar a niños que venderían como esclavos en oriente. El tipo de arma que utilizaban: hachas grandes, bien afiladas, que hacían girar (así como un cowboy hace girar una cuerda para coger un animal) y que soltaban, de manera que el hacha cortaba en horizontal, cuellos o cabezas (o quién sabe por donde más cortarían).
Dejando de lado el tema bélico, poseían un arte extraordinario. Incluso las embarcaciones estaban labradas con el máximo detalle. Dicen que a la hora de navegar por ríos (con un tipo de barco poco profundo) se cargaban la embarcación a los hombros y lo llevaban hasta donde querían. De esta manera podían entrar en tierra y moverse hasta el río que les apeteciera. Los anales y crónicas describen con miedo la cabeza del dragón que aparecía entre la niebla. Pues era lo primero que divisaban cuando un barco vikingo se acercaba a la costa.
Podría alargar más el tema, mucho más, pero por último, un detalle curioso: para ellos el infierno era de hielo, puesto que viviendo en un ambiente frío como el suyo, un infierno con fuego y brasas les hubiese parecido el paraíso.
PD: ¡No llevaban cuernos en los cascos! No sé de dónde habrá salido la idea de los cuernos...




